Cuando un gobernante controla ideológicamente RTVE, la Agencia EFE, el CIS, el CSIC, el Tribunal de Cuentas, el Tribunal Constitucional… el tufillo dictatorial se hace muy evidente.

Está claro que como gobernante y gestor de España, lo de Pedro Sánchez es una auténtica estafa, pero nadie le podrá negar que como estratega no tiene precio. Cada vez que tiene que enfrentarse a situaciones “incómodas”, tira de Falcon y se hace una ruta.

La última, por Europa para reconocer al Estado Palestino él solito, mientras tiene su casa manga por hombro, con unas elecciones a la vista que le pueden dar la puntilla, con la amnistía, el caso Koldo, Begoña Gómez… Lo que se dice un auténtico prestidigitador, para lograr desviar la atención de los asuntos que más directamente afectan a la ciudadanía, y que cada vez está más hundida en la pobreza.

En pandemia “secuestró” a la población en sus casas, impuso la obligatoriedad de las mascarillas, se inventó un comité de expertos inexistente y comprobó que el umbral del dolor de los españoles era muy elevado.

Pero para entender el origen de todos los movimientos de Sánchez tenemos que remontarnos a marzo de 2020, cuando sufrimos un ‘secuestro’ sin precedentes, que se dio en llamar confinamiento. Entonces el astuto Sánchez comprobó que el umbral del dolor de los españoles estaba muchísimo más alto de lo que él imaginaba. Y así las cosas se puso manos a la obra.

Poco a poco fue institucionalizando la mentira. Primero las mascarillas no eran necesarias, pero pronto serían obligatorias ¿por qué será?; había un comité de expertos para abordar la pandemia, pero finalmente no existía ese comité, era el pobre Simón compareciendo a todas horas como si fuera virtual.

Pedro Sánchez pasó de negar los indultos a los condenados del Procés a rechazar de forma reiterada la amnistía, hasta que, de repente, cambio de opinión por siete votos. Ahora niega que vaya a permitir el referéndum…

Aunque el pacto de gobierno con Podemos no era muy cómodo, no le quedaba otra y pronto empezaría una larga andadura por la Ley del “solo sí es sí” que él apadrinó abiertamente, y con la que se empezaron a poner en la calle a violadores y pederastas sin cumplir las penas, bajo el terror fundado de sus víctimas.

Mientras corría el tiempo, iba colocando a sus peones en todos los órganos de decisión para tener el control absoluto. Tezanos, a modo del violinista del Titanic, iba endulzando los sondeos mientras en España arreciaba el temporal para la población.

CSIC, RTVE, control del Tribunal Constitucional, del Tribunal de Cuentas y lo que ya nos dijo hace tiempo ¿de quién depende la Fiscalía?

¿Alguien piensa que con el control y el poder ideológico que ha extendido a todas las instituciones, Pedro Sánchez perderá el Gobierno de España?

Pronto empezaría a hablar de los indultos a los condenados por el Procés, ahora fomentando la amnistía que siempre negó, y no dudemos de que llegará el referéndum, disfrazado de consulta.

Cuando un gobernante controla ideológicamente RTVE, la Agencia EFE, el CIS, el CSIC, el Tribunal de Cuentas, el Tribunal Constitucional… el tufillo dictatorial se hace muy evidente. Y esto sólo es un resumen de los tics totalitarios del presidente del Gobierno.

¿Alguien piensa que con el control y el poder ideológico que ha extendido a todas las instituciones, Pedro Sánchez perderá el Gobierno de España? 

Cuesta creerlo.