Cómo un simple gesto puede condenarnos o salvarnos del todopoderoso Estado.

El uso del efectivo como forma de pago ha sido la práctica más habitual en la economía global durante siglos. A pesar de la incipiente popularidad de las tarjetas de crédito y otros medios de pago electrónicos, es necesario resaltar varios aspectos importantes a la hora de decantarse por el efectivo. Este articulo no representa un intento de enaltecer o promover el fraude y la evasión fiscal, sino de cómo una corriente política, apenas conocida, podría marcar la senda de cómo frenar el intervencionismo de un Estado que abarca más áreas. 

Esta corriente es el Agorismo, la cual aspira a una sociedad anarquista mediante la utilización de la auto acuñada por sus partidarios, “contra-economía”, que no sería más que la economía informal. Esta masificación deberá conducir al desarrollo de un sector privado con la fuerza defensiva suficiente para protegerse del Estado y abolirlo. 

El Agorismo promueve el abstencionismo, se opone a las reformas políticas y apuesta por la contra-economía

En general, los agoristas son abstencionistas y se oponen a las reformas políticas. Lo que en la cultura pop podría denominarse salir de Matrix, darle la espalda al sistema, o como ya denunció Thoreau en su obra mas reconocida, “Desobediencia civil”, que ya explica los principios básicos en el título de la obra, que él mismo puso en práctica tras negarse a pagar sus impuestos, por lo que fue encarcelado en Concord. Este escritor, poeta y filósofo estadounidense explicó que se negaba a colaborar con un Estado que mantenía el régimen de esclavitud y emprendía guerras injustificadas, en aquel caso concreto contra México. Aquí se demuestra el papel coercitivo del Estado moderno, que impone una serie de obligaciones en favor de un pacto social, el cual, si rechazas, estás obligado a mantener. 

El efectivo ofrece una mayor privacidad en las transacciones. Las tarjetas de crédito dejan un rastro digital que puede ser monitoreado y registrado por diversas entidades, desde los bancos, comerciantes, agencias de inteligencia y gobiernos. Este registro puede ser utilizado para análisis de consumo, publicidad dirigida o vigilancia, la cual facilitaría datos para promulgar nuevas leyes, como, por ejemplo, que no puedas consumir más de 500 gramos de carne roja al mes. 

Es importante señalar que el dinero en efectivo no puede ser rastreado por administraciones públicas y entidades privadas

El efectivo, por otro lado, permite transacciones anónimas que protegen la privacidad del individuo, siendo imposible rastrear el historial de compra de una persona a través del dinero físico, además de poder comprar bienes con valor que te harían escapar de la represión financiera de los Estados. Al igual que los marxistas defienden la lucha de clases, donde empresarios y proletariado buscan fines distintos que dan lugar a la desarmonía, en muchas ocasiones los intereses del Estado son contrarios a los de la ciudadanía.

Con el dinero en efectivo se evita la brecha digital y las comisiones impuestas por el dinero electrónico

Finalmente, el efectivo promueve la simplicidad y la eficiencia en transacciones cotidianas. No requiere de dispositivos electrónicos, contraseñas o tecnologías específicas para su uso. Es una forma de pago directa y comprensible para todas las generaciones, sin importar su nivel de familiaridad con la tecnología. Y lo mas importante, no tiene ningún tipo de comisión y es que, si tenemos una economía con 100% de efectivo, con el paso del tiempo habría el mismo dinero. Sin embargo, en una sociedad con dinero digital, esa comisión haría la función de un impuesto, siendo este trasladado al cártel bancario que, en cuestión de tiempo, se adueñaría de todo.

En Europa vemos el caso de Alemania o Italia, que son claros defensores del efectivo por lo anteriormente comentado. Un caso curioso es el de Nápoles, donde los dueños de negocios pequeños te recriminan por el uso de tarjeta, ya que, si tuviesen que declarar todos sus ingresos se verían obligados a cerrar, por la alta presión y esfuerzo fiscal que tienen, algo que compartimos en España, por eso se empieza a ver más en nuestro país, especialmente en locales de hostelería, carteles que advierten de que no se admite pago con tarjeta.

Es importante que nadie sepa cuánto gastas, en qué lo gastas y dónde gastas para mantener tu libertad y eso sólo se logra utilizando dinero en efectivo

En conclusión, el uso del efectivo representa una quinta columna frente a la cada vez mayor regulación e intervención de los Estados, así como una mejor defensa de la privacidad y la propiedad privada, frente a otros métodos de pago. Las sociedades modernas deben elegir entre la dicotomía de libertad o seguridad, siendo ambas excluyentes. Si bien no todo el mundo estará de acuerdo con este artículo, esto no es motivo para no usar el efectivo, ya que la revolución debe empezar primero en nosotros mismos, y es que si algo se observa en los pasajes de la historia antigua, moderna o contemporánea es que siempre un pequeño grupo de personas valientes son quienes cambian realmente las cosas, nunca la masa.